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Margarita Salas

MARGARITA SALAS (Asturias, 1938)

Margarita

Licenciada en Ciencias Químicas por la Universidad Complutense de Madrid, fue discípula de Severo Ochoa, ​con quien trabajó en los Estados Unidos después de hacerlo con Alberto Sols en Madrid.

 En sus conversaciones con Severo Ochoa, este le había aconsejado realizar una tesis doctoral en Madrid bajo la dirección de Alberto Sols, excelente bioquímico, para después hacer una estancia postdoctoral con él en el Departamento de bioquímica de la Escuela de Medicina de la Universidad de Nueva York.

 Para conseguir que Alberto Sols la admitiese como doctoranda, Ochoa le escribió una carta de recomendación. Por aquel entonces, Sols esperaba muy poco del trabajo científico de una mujer, pero no pudo negarse a la petición del premio Nobel. Años más tarde, en la entrega de un premio investigación a Margarita, Sols reconocería que cuando esta fue a su laboratorio a pedir plaza para llevar a cabo su tesis, pensó: “Bah, una chica. Le daré un tema de trabajo sin demasiado interés, pues si no lo saca adelante no importa”. Esta anécdota da idea del pensamiento de Sols en aquella época y del machismo que tuvo que sufrir Margarita durante toda su tesis doctoral.

 Comenzó su tesis doctoral en 1961. “Al principio con mucha dificultad. Cuando yo empecé mi tesis se pensaba que las mujeres no valíamos para hacer investigación, por eso sufrí bastante”. No fue hasta su salto a Nueva York, en 1964, cuando comenzó a sentirse apreciada. “Severo Ochoa me trató como personas, independientemente de mi condición de mujer”.

Margarita Salas inició y desarrolló el área de la Biología Molecular en España, junto a Eladio Viñuela. Empezaron su trabajo analizando cómo se ensamblaba un virus bacteriano, el bacteriófago Φ29 (phi29).

Entre sus aportaciones científicas más importantes, destacan la determinación de que la lectura del mensaje genético transcurre en la dirección 5' → 3'; la demostración de que el triplete sin sentido UAA da lugar a la terminación de la cadena polipeptídica en un sistema de Escherichia coli; y su investigación acerca de la ADN polimerasa del virus bacteriófago Φ29. Esta enzima es la responsable de la replicación del ADN vírico y cuenta con propiedades que la hacen única para la amplificación del ADN. Partiendo de cantidades muy pequeñas de ADN puede producir miles o hasta millones de copias del mismo.

 En su momento, patentaron la ADN polimerasa y concedieron la licencia de explotación a una empresa americana. Del éxito de su patente da fe que, durante sus años de explotación hasta que expiró en 2009, fue la patente que más regalías dio al CSIC (Consejo Superior de Investigaciones Científicas).